Guerreros del Arcoiris…
El Gobierno, las Administraciones, el Poder Judicial, el legislativo, la Hacienda Pública, una maquinaria compleja e inaccesible ante la que los ciudadanos indefensos agachamos la cabeza. Un estado que vulnera sistemáticamente Derechos Fundamentales recogidos en la Constitución y que se permite el lujo de callarnos la boca con argumentos que siempre son legales aunque injustos, quien hace la ley hace la trampa. Los tentáculos del Estado ahondan en las desigualdades, y los problemas de la gente de arriba, no tienen nada que ver con los problemas de la gente de abajo.
Quizás por eso, ante las tristes inundaciones hemos visto a un pueblo roto pero digno ante las miradas institucionales. No voy a rechazar la violencia venga de donde venga como diría cualquier medio de comunicación, ni voy a hacer apología de ella. Sólo recordar la Revolución Francesa, un período de agitación social y política, de problemas financieros y desigualdades sociales, donde la violencia se desató como válvula de escape en una población muy castigada.
A ver cuánto tardamos en olvidar a nuestros hermanos y hermanas de Valencia; aunque la fraternidad está trayendo la certeza del nuevo mundo 😉
14/11/2024
Arcoiris
Vivíamos en un planeta multicolor, igualitario, alegre, gobernado por la Ley Divina de la Luz y del Amor donde las personas éramos libres. Pero sentimientos bajos como la envidia, el odio y el ansia de poder se apoderaron de la voluntad de unos pocos. Estos seres han ido creciendo bajo el amparo de las tinieblas, y han parasitado a las personas humanas sirviéndose de su energía. El resultado ha sido un mundo globalizado donde los humanos son iguales, competitivos, productivos, hipotecados, tristes; sin sitio para la genialidad, para la espontaneidad o el disfrute, sin ningún propósito en la vida, salvo el de sobrevivir a esta sociedad alienante.

La realidad en la que vivimos, nada tiene que ver con este mundo arcoíris y multicolor en el que un día fuimos dichos@s.
Por ejemplo, me pregunto en qué momento perdimos el derecho a utilizar el espacio público para estacionar nuestro vehículo; algo tan simple y tan inocente si me lo permiten. La zona azul se ha convertido en un arma más de miedo y control a las ciudadanas y ciudadanos, que ya pagamos los respectivos impuestos de circulación en nuestros municipios.
El castigo por incumplir normas absurdas nos paraliza. Lo acatamos todo, sucumbimos a todo, lo pagamos todo, compramos ropa inservible, objetos inútiles, coches que circulan a velocidades prohibidas, pagamos por estacionar, pagamos por trabajar, pagamos por estudiar, pagamos por heredar, pagamos y pagamos…
Y tenemos por tener, y trabajamos para comprar, y compramos para acumular, y acumulamos para guardar y esconder tanto trasto inútil; como escondemos nuestros sueños, nuestras aspiraciones, nuestro tiempo, nuestro disfrute, nuestras emociones, nuestros sentimientos por miedo a no encajar, por miedo a que nos rechacen, por miedo a perder el trabajo, por miedo a las multas, por miedo a no llegar a fin de mes… Por miedo, por miedo…
Por miedo, vivimos en un agujero cada vez más hondo del que no sabemos salir. Parece éste un plan demoníaco.
Pero algunas personas humanas a las que la población ha eclipsado con descrédito y aislamiento, han hecho su trabajo con integridad, fortaleza y buenos deseos. Semillas estelares que han demostrado emanar luz propia, y que no se han rendido ante las adversidades.
Se está tejiendo una Red de Luz por todo el mundo que pronto formará una capa brillante para proteger a quien quiera aprovecharla. Ese día sabremos manejar nuestras emociones, nos enfrentaremos sin temor al miedo, y seremos libres para cumplir nuestros sueños. Seremos Uno en el universo.
22/10/2024
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“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.” Eduardo Galeano.
“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos” Martin Luther King.