Este puede ser el grito de cualquier árbol de nuestras calles. Hoy he ido caminando y he comprobado horrorizada lo que estamos haciendo con la madre naturaleza. No voy a hablar de contaminación, ni de especies en peligro, ni de sequía, ni de plástico. Han sido los árboles de nuestras rutinarias calles los que me han hablado, “me asfixio”.
¿Os habéis dado cuenta cómo incrustamos árboles en el cemento? No solo los enjaulamos en un espacio mínimo, los escondemos con más cemento ocultando cualquier indicio de bio-diversidad. Si queda algún hueco para que los árboles respiren y nos recuerden su procedencia, los tapamos con piedras en el mejor de los casos, o con colillas en el peor.

Estas lindezas he observado con la mirada baja. Pero ha sido tristísimo cuando he levantado la cabeza y he visto árboles negros. Seguro que hay argumentos urbanísticos y hasta medioambientales para justificar esta barbarie. Ahórrenselos; esto no va de certezas ni de permisos. Sólo estoy compartiendo sentimientos; hoy los árboles me han gritado ¡socorro!.
Investigando sobre este tema, encontré que la polémica está servida, sin embargo se priorizan los argumentos políticos a la sensatez, la sensibilidad y la vida. Esta realidad ocurre en todas las ciudades «modernas» y nos aleja cada vez más de nuestra esencia como seres vivos. Esto tiene que ir cambiando.
El peligro de rodear los árboles con asfalto
Y para relajar la mente, un relato que me inspiró mi estancia en la Alpujarra, un verano que estuve trabajando por allí 😉


Reflexionando, pienso que todas las barbaridades que hacemos con la madre naturaleza tienen que tener consecuencias, y una de ellas es el triste acontecimiento de Valencia. Creo que está en manos de tod@s ir enmendando tantos errores cometidos. Plantar un árbol, recoger suciedad del campo, limpiar espacios para que puedan habitarlos otras especies, procurar que nuestro planeta esté limpio, habitable, cuidar las playas… eso sí está en nuestras manos.
Mañana es tarde!
Buenos días, pienso qué demasiado poco pasa, cada vez maltratamos más a nuestro planeta. Cada uno en su entorno cercano y las grandes empresas de construcción. Construyendo urbanizaciones de lujo en bosques o en zonas inundables. Al final la naturaleza busca recuperar lo que le pertenece, y eso por desgracia creo que es muy difícil de cambiar.
Pero mientras tanto, cada uno en nuestro entorno podemos no ensuciar, ni tirar residuos,etc.
Pues sí