La realidad siempre supera la ficción, y a veces intento huir del “ya nada me sorprende” o “piensa mal y acertarás”; y rescatar un poco de esa ilusión que me desbordaba en la juventud para recuperar algo de la rebelde inocencia que se me va cayendo a golpes.
El río suena
Tres veces tuve que ver el vídeo de la Farsa a la que nos están sometiendo pisoteando nuestra dignidad, incrédula ante tanto despotismo: el Covid 19 creado por una de las principales potencias económicas, es una jugada maestra de los poderes “ocultos” que tiene al mundo en jaque.
Alguna vez he dicho que la Política tiene que ser Poética; al igual que la Poesía debe ser Política.

Desenzano del Garda, Italia
El río suena, y si lo pienso tranquilamente, me reafirmo. A la política le falta sentimiento. Cuántos males nos ahorraríamos si los poderosos se pusieran en nuestro lugar, cuántas muertes y cuánto sufrimiento…
Pero ese Estado oculto que ocultan, ese submundo que maneja los hilos es despiadado y cruel como en una película de ciencia ficción. Y lo más terrible es que es real, tan real y despiadado que es difícil de creer. Y más cuando desde los medios de “información” oficiales se empeñan en desprestigiar y ningunear.
…Y la poesía, en vez de ser abstracta e ininteligible, en lugar de usar tanta palabrería rimbombante, debería ser más cercana y usarse para denunciar y reivindicar. Pero, ¿a quién le interesa esto?
Ante las cosas que estamos viviendo, parece ingenuo por no decir inútil, dedicar tiempo a pensar en poesía o cuestiones artísticas. En esta paradoja donde nada es lo que parece, sonrío ante mi inocencia cuando tantas veces he hablado de política y he defendido unos ideales.
El río suena
Este gobierno de izquierdas y de coalición, nos está traicionando. Está dirigiendo nuestras vidas y me pregunto una y otra vez qué papel juega Podemos en todo esto. Un partido que en su día me dio esperanzas con un líder que siempre me ha parecido honrado, pero que en estos tiempos de coronavirus no está cumpliendo mis expectativas. Me pregunto hasta qué punto son también víctimas del engaño, o son los reyes del cinismo. Bueno, los republicanos del cinismo 😉
La información a la que estoy accediendo últimamente me ha abierto los ojos mucho más de lo que siempre los he tenido. Estoy aprendiendo con dolor, cómo lo que pasa en una parte del mundo, afecta a lo que pasa en otras partes; cómo de verdad hay unos hilos que nos manejan despiadadamente, y cómo engañan a la gente “de bien”, que sólo podemos imaginamos algo parecido al ver un película.
No sé cómo va a acabar esta pesadilla del Covid. Nos dejan sin Navidad, nos prohíben cualquier tipo de entretenimiento, están dejando en la ruina a autónomos y pymes sin ninguna piedad… Se están cargando España con el beneplácito del gobierno y de la gente.
Este pueblo dormido, me recuerda a otras etapas de la historia. Rescato unos versos de Miguel Hernández al que os animo a leer en esta página web, en Poemas con Historia. Él era un poeta político de nuestra historia reciente. Recuérdalo. Y disfrútalo.
El río suena
¡Cuántas veces la presión social nos hace tomar decisiones erróneas!
…Alejarte del rebaño es un arduo trabajo psicológico, que implica la recuperación del propio poder y criterio por encima de la opinión del resto del mundo.
…Un acto de extrema responsabilidad y generosidad, rayando en el heroísmo, pues no te reportará beneficios sociales, reconocimiento, ni recompensas materiales.
…Un ejercicio enriquecedor pero ingrato, muchas veces solitario y doloroso, pero que todos debemos emprender sin más dilación.
..El psicólogo polaco Solomon Asch ha hecho un experimento y demuestra que hay gran cantidad de individuos adultos capaces de aceptar algo obviamente erróneo, simplemente porque lo dice la mayoría, renunciando a su propia opinión, sin tan solo haber recibido ningún tipo de presión ni coacción por parte del grupo.

¿Cuántas veces vemos a funcinari@s públicos que nos mal atienden, o perdemos la mañana entera de ventanilla en ventanilla sin solucionar nada?
¿Cuántas veces esperamos colas innecesarias o pagamos impuestos injustos?
¿Cuántas veces aguantamos lo que no tenemos por qué aguantar?
Y aguantamos sin rechistar; aunque nadie esté conforme.
En cualquier parte, pero sobre todo en las instituciones públicas, parece que molestas cuando pides una hoja de reclamaciones. Cuando protestas, incomodas.
En estos momentos creo que es más necesario que nunca abandonar el rebaño.
02/11/2020


