
La frontera de la Indignación
Y el dinero para especular con viviendas.
De verdad que no sé ni qué decir, porque las palabras sobran ante tanta desfachatez; el caso de Ana Mato…
Hasta qué punto tenemos asumido que el poder y la política, es así.
Hay gente que sigue votando a los mismos.
Es como si siguiéramos creyéndonos eso de la «sangre azul».
O, (lo siento, chicos), esa superioridad innata que se le presupone a las personas de sexo masculino.
Hoy me pregunto si seremos capaces de superar tanta incredulidad, tanto egoísmo, tanta competitividad, tanto individualismo como nos invade.
No va a ser fácil.
Pero si algo es cierto es que estamos en un momento crítico.
Hay demasiada gente que lo pasa mal.


