Noche blanca de luna
Acógeme noche en tus senderos fascinados,
por el viento en la sierra,
el canto de su brisa
y el embrujo de sus patios.
¡Córdoba. La noche, en tus labios, es tu canto!
Espeso brillo de luz de luna.
Áurea sonrisa de álamos
en su lento relleno.
Luces llenas de encanto,
arrastran las sombras a bailar.
Ciudad de brillos y silencio,
marca la noche blanca
su floresta de astros y luna,
noche densa y espesa,
de amplia agitación.
El rumor de guitarras
señala el cante en las esquinas.
Al alba, ya perdida, arranca
el negro vestigio del tiempo.
La música
La música libre al aire,
apaga la sed anhelada
al sentimiento.
Está en mí y no está en mí
y su fuego calienta la fría
sangre de mi hondo ser.
No se deja vencer,
pues los acordes que lleva
traspasan el eco de lo invisible,
y en su expresión anida su belleza,
donde libre o presa, su voz,
corre desnuda por el viento.
Es cómplice en el amor,
y la musa de los cuentos,
endulza el oído con sones de rosas.
E inquieta, al paso por la vida,
al dolor, a la pena, a la congoja... arroja.
Evadirse
Sufre, convive, ríe. Amor.
Nunca te condenes a ti misma.
Amor;
se libre de pensamiento,
es la única amiga,
que te acompañará hasta la muerte.
Amor.
Aclara el dogma de tus ideas,
ábrete a los demás. Se feliz.
Rompe en la alborada
los sollozos de mi ausencia.
Escruta el horizonte y aúlla al viento
la pena de mi espíritu en fuga,
antes de que sea todo pavor
en el abismo de la soledad.
Amor.
Deja de estar cautiva
entre espinas de flores.
Amor. ¿De que sirve
tener en el pecho una angustia
que evite la libertad de ansiar la vida?
Evádete en vida,
deja la ventana abierta
y a tus flores cautivas.
Miguel Ángel Matamala 🙂
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