Tenemos que dejar de pensar nuestra vida en términos de materia prima y empezar a vivirla como vida con sentido, enajenada de su valor de compra y sumisión, trabajando en prácticas que nos ayuden a recuperar su tiempo de vida, denunciando e intentando eliminar las relaciones de explotación y profundizando en la democratización de la vida pública. Cualquier herramienta es buena, como la poesía rescatada de la muerte del arte y revivida para nuestro nuevo vivir.
Antonio Orihuela
con una venda
puesta en los ojos.
Incluso he visto gente que,
habiéndosele movido un poco,
se la vuelve a colocar correctamente”
Al final de la comida
le he enseñado a mi madre
el libro de poemas
que acaban de publicarme.
La artritis de sus manos
apenas le deja mantenerlo abierto
y sus escasos años de escuela
recorren las palabras
como un niño que gatea
hasta hacer incomprensibles mis versos.
Loca de contenta,
orgullosa de su hijo,
le lee un poema a mi padre
que la mira desde el sofá.
Cuando termina,
levanta la cabeza
y ve a mi padre dormido…
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