Sin compañía

Os invito a daros una vuelta por Historias en Femenino, Orientación Sexual-Identidades, para leer este relato de una manera objetiva; y no pierdas la mirada literaria! 😉

Relato erótico que puedes encontrar en Eras.

Sin compañía

La radio no paraba de recordarle que nadie iba a dedicarle una canción en aquel “día de los enamorados”.
Cuando subía a casa se cruzó con el chico de la floristería que llevaba un ramo de flores en cada mano, y pensó malévola ponerle la zancadilla; si no había flores para ella, no habría flores para nadie…

Aquella noche había tenido un sueño que la había despertado muy excitada. Soñó con un hombre que la abrazaba diciéndole que era la mujer más maravillosa del mundo, y que no la iba a dejar moverse hasta que chillara de gusto. Soñó que él la calló con su verga dura en la boca; que le lamió el sexo y después le hizo el amor con ansia.

Estaba excitada recordando su apasionada noche, cuando su mirada tropezó con el espejo del salón y se entretuvo en mirarse. Le sentaba bien la barra de labios nueva. Se soltó el pelo que llevaba recogido y se lo revolvió con las manos. Se quitó el jerséis y quedó con la camiseta nueva de tirantes que le hacía juego con el rojo de los labios.
Se sentía guapa y pensó que era una pena no tener compañía, porque como perra en celo, notaba una imperiosa necesidad de tener algo duro entre sus piernas.

Sin compañía

Puso música y empezó a contonearse delante del espejo, moviéndose al compás, acariciándose y sacando la lengua como si lamiera lo que ella en ese momento más deseaba. Poco a poco fue sintiendo calor, cada vez más calor…
Buscó su vibrador y se quitó los pantalones. Pensó que por un agujerito había alguien mirándola y se excitó más todavía.

Sin compañia
MASTURBATION

Le dio al botoncito y el aparatejo empezó a sonar y a moverse. Lo metió entre las bragas rozando su clítoris y se miró en el espejo. Parecía que tuviera un miembro viril bien dispuesto. Le gustó esa sensación y empezó a embestir duro.
La imaginación no tenía límites en los momentos en los que Sara no tenía compañía.

¿Qué pensaría un hombre si la viera en ese momento? Aquello la estaba poniendo a cien.
Cuando tuvo el alma y el cuerpo calientes, con una mano empezó a masajearse el clítoris y con la otra empujó el vibrador hacia adentro; y voló libre entre salvajes gemidos.

La música seguía sonando.
Sara se incorporó y volvió a encontrarse con el espejo. Definitivamente el sexo le sentaba fenomenal. Estaba más guapa todavía. Volvió a vestirse y salió para el trabajo.

Cuando estaba cerrando la puerta su vecino también salía. La escudriñó con la mirada y le dijo buenos días con una burlona sonrisa. Cuando iba bajando las escaleras, Sara sintió una sensación de vértigo que le corrió desde la barriga a la garganta. Se acordó.
La ventana del pasillo estaba abierta y no tuvo la menor duda; su vecino lo había presenciado todo…

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«De tanto perder aprendí a ganar, de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo. Conozco tanto el piso que sólo miro al cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía. Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda. Trate siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome).
Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran. Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte… por eso disfruto el momento y lo que tengo. Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mi me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea. Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla. Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas. Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti. Eso es vivir….La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sin sabores…. aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores, pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables. Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien dispuesto a sanarlas. Disfruta de la mano de Dios, todo mejora siempre. Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan. Lo mejor está por venir.« (Jorge Luis Borges)

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