Capítulo 34, Si las paredes hablaran

Capítulo 34, Si las paredes hablaran

Capítulo 34

Juana y Francisco hacían buena pareja. No escondían su amor en ningún momento ni en ningún sitio. Se besaban por los rincones, se reían por cualquier cosa y escandalizaban sin querer las aburridas vidas del vecindario.

Francisco desafiaba feliz al escándalo que se había formado en las inmediaciones de su casa cuando se había hecho pública la aventura amorosa entre él y Juana. Andaba erguido y a la mínima oportunidad, una sonrisa impaciente irrumpía en su cara para demostrar que estaba eufórico.

Por fin había conseguido trabajo en el taller de mecánica.

Y Juana por primera vez desde que se le murió la infancia, se sentía querida y arropada. Francisco se había convertido en su familia, y le llegaban inesperados impulsos de renovación que hacían que se planteara nuevos retos.

Capítulo 34

La otra tarde cayó al suelo cuando uno de sus tacones se coló en el agujero de una alcantarilla. Se hizo tanto daño que allí permaneció quieta, abandonándose al llanto y sintiendo una profunda lástima de sí misma.

Hasta que un señor le ofreció ayuda para levantarse.

Cuando llegó a casa ya había decidido mandar a su “benefactor“ y a su asqueroso dinero a la mierda.

Decidió reducir considerablemente la altura de sus zapatos ahora que no tenía que mendigar amor, y se planteó conseguir trabajo, realizar un curso de diseño, y ganarse la vida con lo que siempre le había apasionado: el corte y la confección.

Se sentía capaz de cualquier cosa, y para la envidia de muchas, andaba más guapa que nunca.

Capítulo 35

 Capítulo 33

logo

El verdadero amante es el hombre que puede emocionarte besándote en la frente, sonriéndote a los ojos o simplemente mirando al vacío”. Marilyn Monroe

Categorías

Relatos con Historia, Relatos

pan, naturalmente

Categorías

Relatos, Relatos con Historia

jamás

Deja un comentario