Este es un relato de mi estancia en Las Alpujarras, La Contraviesa.
Muchos pueblitos forman esta sierra. Para una chica urbana como yo, hubo momentos duros de soledad y pocas opciones de ocio, las montañas parecían desmoronarse encima tuya cuando circulaba por esa carreteras deshabitadas, poca juventud, animales sueltos, nada de privacidad…
Espero que te atrape, entre estos rincones trabajé y pasé un verano inolvidable, eso sí 😉
Momentos, personas y lugares que permanecerán en mi recuerdo…
La Contraviesa
Me quedé mirando alrededor y sólo veía montañas. Aspiré profundamente el aire que me alimentaría todo aquel verano de trabajo y tímidamente curioseé los rincones aledaños. Mi ansia de aventura quedó saciada cuando la familia se despidió de mí.
Comenzó mi hazaña subiendo caminos imposibles hasta que los aprendí casi de memoria. Recorrí los pueblos temerosa de que las piedras se despeñaran y me enterraran en el acto, tendría que permanecer en el lugar agonizando hasta que algún otro coche pasara; cosa nada frecuente por allí.
El mundo se paró cuando llegué a Órgiva y aprendí a hablar un lenguaje que me era ajeno. Ujíjar, Cádiar, Lobras, Válor, Bérchules, Mecina Bombarón, Turón, Narila, Laroles, Pitres…
Supe de los senderos y de la gente, y perseguí todos los riachuelos a la espera de encontrar un lugar mágico que permaneciera en mi recuerdo. A veces encontraba la paz en esa orfandad de pertenencia, entre las cabras, los caballos, y las frutas y verduras de mi vecina.
Pero el aire comenzó a asfixiarme; me cansé de los caminos y de hablar con las piedras. Bebí del agua agria para saciar la soledad de mi desgarrador destierro. Y lloré hasta vaciarme.
Nunca había echado tanto de menos el trajín de la ciudad y las prisas absurdas.
La Contraviesa
Al cabo de un tiempo regresé a aquel lugar por voluntad propia y tuve la sensación de que algo de aquello me pertenecía.
Regresé a los caminos y a los riachuelos, volví a comer fruta de los árboles de mi vecina… y respiré aliviada al comprobar que todo seguía en su sitio.
Alpujarras de piedra. De caminos, de aguas, de convicciones férreas.