Lidia Falcón O’Neill es una líder feminista internacionalmente conocida y una de las más destacadas representantes del feminismo español de la transición y de la lucha antifranquista.
El feminismo es una ideología transformadora de la sociedad para acabar con todas las injusticias -las de clase, las de sexo, las de raza- y a la que, por supuesto, pueden adscribirse todos los seres humanos y sin la que resulta inocuo, cuando no perjudicial, plantear únicamente el frente hombre o mujer.
Plantearse que solo por el hecho de ser mujer se poseen y defienden los valores feministas no solo es equivocado, sino, lo que es peor, enemigo del feminismo.
Su defensa firme de la dignidad de las personas, de los valores democráticos y, por consiguiente, de las ideas feministas, le ha traído a lo largo de su vida no pocos problemas. Fue perseguida, detenida y torturada en tiempos de la dictadura franquista.
La Universidad española le impidió sacar adelante su tesis doctoral en 1981, a pesar de que La razón feminista era un excelente trabajo de investigación.
Lidia Falcón O’Neill
Nacida en Barcelona el 13 de Junio de 1937, es licenciada en Derecho, Arte Dramático y Periodismo, Doctora en Filosofía. Fundadora de la revista «Vindicación Feminista», «Poder y Libertad», que actualmente dirige. Fundadora y presidenta del Club Vindicación Feminista, de Vindicación Feminista publicaciones y del Partido Feminista de España.
Elaboró con otras organizaciones feministas los proyectos de Ley de Divorcio, de Aborto y de Violencia contra la Mujer.

Me hurtaron espacios de vida
Me hurtaron pequeños espacios de vida
la madre, los hijos, los amantes.
Todos tenían derecho a aquel minuto
a aquella hora, a aquel día,
que sumaron cientos.
Yo retenía avaramente la tarde,
la noche, la madrugada,
que nunca amanecía,
en el derroche de vida
que todos me requerían.
Me hurtaron trocitos de goce,
pedazos de paz, de triunfo, de guerra,
que era mi vida,
siempre a la espera del perdón
de la madre, de los hijos, del amante.
Yo no era yo hasta la madrugada
efímera e indiferente
a mis trocitos de vida perdidos
arrancados con dolor,
que yo reunía paciente y resignada.
Como Penélope día tras día
reconstruía el tejido con sutil de mi vida
en las noches insomnes
y en las madrugadas frías, que todos,
madre, hijos, amantes, me robaban.
Lidia Falcón O’Neill
…»Yo soy resultado de las generaciones que lucharon. Toda mi saga familiar era de izquierda, era luchadora, era revolucionaria y además fueron masacrados en la república, en la guerra o en la posguerra. Yo lo que he intentado es haber sido digna de mis antepasados. Ahora lo que duele mucho es la ingratitud que tienen las generaciones más jóvenes con los que les precedieron. Ni los respetan, ni los admiran, ni los imitan… Eso no pasa en otros países y yo he estado en bastantes. Esto es lo que se propuso cuando se acabó la dictadura»…
…»Aunque no puedo manifestar arrogancia por ello, ya que lo fundamental de la ideología que siempre he defendido lo aprendí de mis mayores. Mi abuela, Regina de Lamo, mi tía Carlota O’Neill y mi madre, Enriqueta O’Neill, fueron feministas y de izquierdas, y por ello pagaron un duro precio: persecuciones, cárceles, pérdida de seres queridos, clandestinidad, pobreza, tristeza. Pero a pesar de todo nunca renegaron de sus creencias, nunca, nunca cedieron en la defensa de sus ideales, jamás traicionaron ni buscaron su beneficio personal, para lo cual
hubieran tenido que renunciar a sus principios. De ellas aprendí yo a defender mi dignidad y a luchar por la justicia. Y eso también me trajo muchos sinsabores, prisiones, torturas, de los que no reniego. Porque todo ello es mi vida feminista»…
«La principal prioridad para el feminismo es que dejen de matarnos» «La verdad es siempre revolucionaria»
Gioconda Belli
«Princesa» Virginia
Virginia Vídeo-Poemas
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