Georges Brassens

Alcanzó la fama gracias a las melodías de sus canciones, sencillas y elegantes; y a sus letras, variadas y elaboradas.
Se le considera uno de los mejores poetas franceses de la posguerra.
Se han escrito tesis doctorales sobre la obra de Georges Brassens. Su trabajo ha sido traducido a una veintena de idiomas, incluyendo el esperanto. Músicos y artistas de todo el mundo lo homenajean constantemente. Ciento cincuenta escuelas públicas de Francia llevan su nombre, además de centenares de calles, plazas, parques y salas de concierto.
En 1938, a los diecisiete años, Brassens conoció por primera vez la mala reputación. En una jugarreta de chiquillos provincianos, Georges y su grupo de amigos se coordinaron para realizar pequeños hurtos en casas de amigos y familiares y así conseguir algo de dinero rápido. El pueblo de Sète se puso en estado de alerta, y al final, claro, los pillaron.

