…Pasaban las horas y Marta cada vez estaba más enfadada.
Sobre todo cuando entraba al váter y en el espejo se veía estúpidamente guapa, arreglada con el único objetivo frustrado de conseguir que una persona se fijara en ella.
Cuando pensaba en la ilusión que había puesto en esa noche y que nada le estaba saliendo como ella había planeado, le entraban unas enormes ganas de llorar.
Para colmo Jesús no le quitaba ojo de encima. Llevaba toda la noche halagándola y ella no hacía más que despreciarlo.
Además Francisco no había reaccionado como Marta esperaba ante la irrupción de Jesús; lo único que hizo fue guiñarle el ojo al chico en un gesto de complicidad…
Extracto de «Si las paredes hablaran».
Novela social y realista, situada en la ciudad de Córdoba, y narrada desde el universo femenino.
Este párrafo de la novela es muy esclarecedor con respecto a lo que hablo. Los hombres no tienen problemas de camaradería con sus iguales, supongo en general), que van sobrados de autoestima. Nosotras sin embargo competimos, y no dudamos en pisotear a cualquiera que amenace nuestro sitio; aunque solo sean suposiciones.
Necesitamos aprobación social cueste lo que cueste.
Las mujeres tenemos que apoyarnos entre nosotras y sobre todo RECONOCERNOS, que es lo que no hace el sistema patriarcal; y no tirar piedras sobre nuestro propio tejado.
Buen camino chicas! 😉
MissCelánea


