Maruja Mallo

Maruja Mallo
La mujer de la cabra
Maruja Mallo
Espantapájaros
 Maruja Mallo está considerada como artista de la generación de 1927 dentro de la denominada vanguardia interior española.

En 1927, año en que muere su madre, toma parte activa en la primera Escuela de Vallecas, una propuesta ‘plástico-poética’ del escultor Alberto y el pintor Benjamín Palencia. Durante esa década de 1920 trabaja asimismo para numerosas publicaciones literarias como La Gaceta Literaria y El Almanaque Literario.

Colaboró intensamente con Alberti hasta 1931, quedando constancia de este trabajo conjunto los decorados del drama Santa Casilda (1930) y La pájara Pinta (publicada en 1932).

Maruja Mallo

Comprometida con la República, frecuenta a Miguel Hernández con quien mantiene una relación amorosa; juntos planearon el drama «Los hijos de la piedra», inspirado en los sucesos de Casa Viejas. También colaboró con Miguel Hernández en «Imagen de tu huella».

En 1934 vuelve a tratar a Pablo Neruda, a quien ya había conocido en París.

Al estallar el conflicto bélico del 36, Maruja Mallo huye a Portugal, donde la recibe Gabriela Mistral, iniciando así su exilio en Argentina que desde 1937, duraría veinticinco años; siguió cultivando amistades como Pablo Neruda.

«Mitad ángel, mitad marisco», dijo de ella el excéntrico S.Dalí.

Maruja Mallo Maruja Mallo, 1902-1995

Artista rodeada de artistas.

Pintora surrealista gallega. En 1922 conoce a Rafael Alberti, García Lorca y Salvador Dalí. También inicia una gran amistad con otras jóvenes «emancipadas» de la época: Cocha Méndez y María Zambrano, amistad que permaneció a lo largo de sus vidas.

Mucha gente la describe como una mujer divertida y que supo disfrutar de su vida y creer en la libertad.

 
Maruja Mallo
 

«Maruja Mallo, entre Verbena y Espantajo, toda la belleza del mundo cabe dentro del ojo, sus cuadros son los que he visto pintados con más imaginación, emoción y sensualidad.»
Federico García Lorca

 
«La verbena»
 

«La obra de Maruja Mallo ha merecido, pues, el reconocimiento de la Revista de Occidente por la alta calidad intrínseca de su talento, por rango psicológico, independientemente de las manifestaciones pictóricas en que sus facultades se exteriorizan, pues con ser esas manifestaciones valiosas y admirables, lo que de veras importa en ella, como en cualquier otro artista moderno, es la pura genialidad. El índice de pura genialidad. Lo que de nuevo tenga que decirnos, más que la manera de decirlo. Y Maruja Mallo primero tiene talento, y después pinta.».
Antonio Espina, La Gaceta Literaria, 1 de junio de 1928. 

A mí, me encanta!, tiene muchos más cuadros que te invito a investigar 😉

 

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