Podría decir homosexuales, gays… pero digo lo que digo queriendo decirlo.
Siempre he dicho que «no hay nada más machista y más misógeno que un maricón, que no te quiere ni para follar».
Maricones
Es algo que afirmo cuando me relaciono con alguna de estas personas, no todas claro, que el mundo es muy grande. Y muchas veces lejos de pasar un buen rato, lo paso esquivando comentarios ácidos y prepotentes, o «riendo» ocurrencias estereotipadas que a mí en el día a día no me hacen ninguna gracia.
Un mundo ajeno a las féminas aunque a veces hablan entre ellos en femenino. Un mundo de hombres que quizás viven con lo peor de ambos géneros en una sociedad que no respeta su condición sexual, y que los utiliza como bandera de muchas cosas.
Aunque bueno, puede quedar hasta bien eso de tener un amigo gay, demuestras ser una persona abierta de mente. Con las lesbianas ya es otra cosa… Este mundo de diferencias sexuales, -bajo el paragüas de la tolerarancia-, esconde una educación patriarcal y machista de manera cruel.
Mucho dolor, mucho secreto y mucho desprecio y mucha discriminación, escondidos tras la bandera multicolor de la que presume mucha gente.
El tema de la identidad es algo de lo que reflexiono en este blog; en el enlace de arriba «diferencias sexuales» os dirijo hacia pensamientos simplistas y hacia teorías más complejas como la Queer.
Personalmente pienso que el clasificarnos con una determinada identidad, nos limita y nos empobrece como personas.
¿Soy gay y no me atraen las mujeres en general?, las desprecio como género. ¿Todas las mujeres son iguales?
¿Soy lesbiana y no me gustan los hombres en general?, los desprecio como género. ¿Son todos los hombres iguales?
Soy heterosexual y no puede atraerme ninguna persona de mi mismo género. ¿Sí?
Soy hombre pero me siento mujer. ¿Y qué es una mujer? A lo mejor lo que te atrae es el estereotipo de lo que tú piensas que es una mujer.
Y tú
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