Un fenómeno que parece estar de moda y que pone a la especie humana en peligro de extinción, es la fábrica de personas transgénero.
La sexualidad es, no puede no ser, es intrínseca al ser humano, es el origen de nuestra existencia; de ahí las manipulaciones y limitaciones por parte de las religiones y las políticas.
La precariedad económica, las diferencias de género, el fenómeno “trans”… todo está relacionado con la sexualidad y la reproducción. Controlando el sexo, la especie humana es susceptible de ser manipulada.
Y esto está directamente relacionado con todo lo mencionado abajo. El engaño al que fuimos sometidos con el virus del covid, atacaba abiertamente a la raza humana. El aislamiento social, la distancia personal, el miedo… Era imprudente el contacto social, te pensabas el dar un beso o un abrazo.
Menos mal que todo eso pasó, aunque intentaron exterminarnos, muchos sobrevivimos. Pero se sigue atacando la integridad de las personas. Todos y todas estamos implicad@s en la tarea de hacer que el sexo sea, y sea placentero, libre, natural (biológico) y sano. Es nuestra esencia y nuestra manera de reproducirnos como especie.
16/11/2024
En peligro de extinción
Hoy he visto un vídeo (en inglés), donde un médico habla de que el sexo con personas vacunadas, también te contamina.
Relaciones sexuales entre una persona vacunada y otra no vacunada: la vacunada puede contaminar la sangre de la no vacunada; supongo que estan noticia tendrá que ser ratificada, pero ¡atención!, si el río suena, agua lleva…
28-01-2022
En peligro de extinción
Según H.S. Kaplan, «La depresión, el estrés y la fatiga pueden dañar de una manera profunda la sexualidad, aparte de que ciertos estados de depresión y de tensión enmascarados se hallan envueltos con frecuencia en la etiología de las disfunciones sexuales. Cuando un paciente se halla intensamente deprimido, el sexo es lo último que le viene a la mente. Incluso algunos pacientes moderadamente deprimidos pierden todo interés por la sexualidad y se hacen inasequibles a la seducción y a la excitación eróticas».
No hay que ser un lince para entender cómo esta psicosis del coronavirus está afectando a nuestra sexualidad, que yo diría que está en peligro de extinción.
En esta patética normalidad todos tenemos el mismo rostro. Nuestra idiosincrasia se esconde tras una máscara que nos asfixia con nuestro propio anhídrido carbónico. Hemos sustituido nuestros besos por benévolos codazos, si desafías la prohibición de la distancia social. No se debe salir, por nuestro bien, no se debe socializar.

En peligro de extinción
Las que ya contamos medio siglo a nuestra espalda y sintiendo que algo de normalidad se nos acaba, podemos melancólicas rememorar amores pasados, pero me pregunto en base a qué están castrando a nuestros jóvenes y criminalizando sus comportamientos espontáneos y naturales.
Todo a causa de un virus, -uno entre tantos otros-, cuyo índice de letalidad en la población es mínimo según datos del Ministerio de Salud español.
A esto hay que añadirle la inyección asesina. Aún estando sanos, sin tener ningún síntoma de enfermedad, estamos coaccionados a inocularnos un veneno que está matando y produciendo unos efectos secundarios gravísimos (busque y contraste información).
Y el pasaporte covid, por si quedaba algún aliciente con el que disfrutar.
Una paranoia que sin duda afecta nuestro yo sexual y que está poniendo en peligro la continuidad de la especie humana. Necesitamos contacto físico para reproducirnos.
¿De verdad vamos a continuar con este circo sin rebelarnos?
…Por cierto el bicho de la foto, ¿te suena?
No es coronavirus, es el virus del VIH
12-12-2021
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