Carmen de Burgos perteneció a una de las “buenas familias almerienses” de finales del siglo XIX y principios del XX. Su formación la inició durante su matrimonio, llevada por su espíritu independiente de mujer luchadora.

Pero su verdadera vocación fue la de escritora. Se incorporó al Magisterio como muchas mujeres de aquella época por una salida profesional digna; la única que le garantizaba independencia y le proporcionaría una pequeña renta económica que le permitiera escribir. En el periodismo fue precursora: la primera redactora de un periódico y la primera mujer corresponsal de guerra.
Tuvo amistad con personajes destacados de la política como Romanones, Moret; de la literatura, como Rubén Darío o Blasco Ibáñez.
Vitalmente feminista, fomentó el debate y la opinión en temas comprometidos para la época como el divorcio o el voto de la mujer. Mujer singular en un contexto histórico donde las mujeres eran marginadas de los espacios y mecanismos de poder.
Carmen de Burgos 1867-1932
Participa activamente en las campaña a favor del voto de la mujer y cuando ingresa en el Partido Radical socialista en 1930 los hace porque encarna sus ideas de transformaciones sociales, en paz, sin violencia a través del convencimiento, la cultura y la información.
«Carmen de Burgos, la gran escritora española que el 9 de octubre murió heroicamente en plena actividad de acción liberador, es un valor mundial que todas las mujeres deben respetar… amaba sus ideales más que su propia vida… y quien sabe si su gran y heroico sacrificio quedará aún largos años desconocido e inútil para la sociedad y, principalmente, entre las mujeres, al progreso de las cuales se sacrificó» (Ana de Castro Osorio)
Adelantada para su tiempo, inconformista, libre de prejuicios, defensora de los derechos de la mujer, de los ideales de progresismo y de las causas en pro de la igualdad y la libertad, fue una de aquellas mujeres silenciadas por la censura del franquismo.
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