Otto von Bismark
Mahatma Gandhi
Esta es la historia de una perrita abandonada que me encontraba por detrás de la casa todos los días cuando iba a dar una vuelta con Gioco. Empecé llevándole comida, hasta que la ví andando por la carretera y decidí recogerla para buscarle una familia.
Lunares

Me pregunté qué podía haber hecho aquel animalito para recibir semejante trato…
¡Cuánta garrapata suelta Lunares, y todas queriendo chuparte la sangre…!
Me emborrachó tu ternura y tu inocencia.
Te lloré y maldije mi especie.
Abandonada, maltratada, desahuciada, desarraigada Lunares.
Pero ¡no han podido con Nosotras! Cuesta encontrarlas, pero gente sensible, haberlas haylas…
Lunares, tuve resaca de tí .
Lunares ahora se llama Lana 🙂
Quien no tiene animales quizás no lo pueda entender. Se convierten en alguien de tu familia. Este poema se lo dediqué a Maki, el primer animal que compartió su vida conmigo durante doce años.
Río
y ríes.
Lloro
y lloras conmigo.
Te me estás yendo
mi Maki.
Perrito amigo.
Amigo.
Y este poema se lo dediqué a GIOCO en sus mejores tiempos, todavía él y sus achaques comparten sus días conmigo.
Naturaleza blanca.
Huele la tarde
a maderas de tormenta,
a hierba y a tierra.
Aromas de sonidos verdes,
hinojos, lentiscos y mentas,
mientras veloz
mi podenco blanco,
salvaje y forastero
curiosea los cerros altos.
Y este poema me lo inspiró un caballo que vivía por detrás la casa y al que vi morir poco a poco.
Los huesos del abandono
Se fue mi llanto
con tus huesos caballito.
Te llevaste tu frío;
y el mío.
Tardará la yerba
en brotar de tu sangre;
y todavía
desorientada,
sigo mirando para encontrarte.
¡Cómo me ha dolido tu abandono!
No olvidaré esa carita tierna
y tu soledad
hermana
de la mía.
Sí.
La vida va en serio.
Y la muerte.
Maldigo
y me avergüenzo de mi especie.
10/10/2015
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