«Pero si no puedes lidiar conmigo en mi peor momento, definitivamente no me mereces en el mejor.» Marilyn Monroe
Quiero hacer un homenaje a esta mujer, tan admirada, tan deseada y tan envidiada, pero a la que nadie supo atender adecuadamente como la sensible e inestable Norma Jeane, Marilyn Monroe.
A todo el mundo nos marca la infancia, eso lo sabemos en carne propia, y esta niña nació en una familia humilde, de un padre maltratador y alcohólico y de una madre que tenía problemas económicos y emocionales, que se vio incapaz de criarla y la dio en adopción.
Norma estuvo con varias familias de acogida y fue violada dos veces por sus hermanastros. Se transformó en una persona tímida, insegura y retraída, a la que le costaba comunicarse, incluso padecía tartamudeo. No me interesa tanto en este escrito su faceta artística como la personal, generalmente desconocida.
Norma Jeane y Marilyn Monroe

Marilyn era consciente de su gran feminidad y seducción, y a veces utilizaba estos dones pasando por tonta y frívola sin serlo. A eso lo llamo yo supervivencia, ¿Quién no lo hubiera hecho…? Sinceramente chicas, ¿Quién no se ha hecho la tonta alguna vez para conseguir algo?
Pero Norma desarrolló una personalidad neurótica, depresiva y obsesiva que revelaban las carencias de afecto en su niñez y primera juventud; y que afectaban como no, a su trabajo en plató. Además se sentía profundamente insatisfecha por su carrera, al verse encasillada en los papeles que explotaban su atractivo físico.
No voy a entrar en las especulaciones sobre su muerte, quiero centrarme en su sufrimiento en vida. Cuando murió, su psiquiatra, Hyman Engelberg, dijo que recibió gran cantidad de llamadas de mujeres diciéndole que si tan solo hubieran sabido que Marilyn tenía problemas, hubieran hecho lo posible por ayudarla…
A veces miramos tan superficialmente la realidad que nos perdemos lo mejor; o lo peor. Nos perdemos lo auténtico.
Reivindico la persona de Norma Jean, utilizada sexualmente por los hombres y malquerida por las mujeres.
Descansa en paz Norma.
A veces he estado en una fiesta donde nadie me habló en una noche entera. Los hombres, asustados por sus esposas, me daban grandes rodeos. Y las damas se reunían en un rincón para hablar de mi peligroso carácter (Marilyn Monroe)
Norma Jeane y Marilyn Monroe

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