Capítulo 2, Si las paredes hablaran

Capítulo 2, Si las paredes hablaran

 

Capítulo 2, Si las paredes hablaran

Capítulo 2

Lola, abstraída pensando en su hija Marta, dio un respingo cuando el sonido del teléfono rompió su ensimismamiento. Era Manuela proponiéndole una cita, pero ella no se encontraba en el momento más idóneo para charlar penas ajenas. La adolescencia de Marta la estaba llevando a viajar por el pasado, y como si fuera ayer y de manera constante, le asaltaban acontecimientos e imágenes de su propia vida adolescente.

…Lola recuerda la época en la que ella y Manuela aunque habían crecido prácticamente juntas, apenas si tenían más contacto que el de tropezarse por las escaleras o el de los comentarios de las madres respectivas.

Por aquellos entonces, Lola hasta sentía coraje de la vecina, porque no entendía que su madre y tía Mercedes envidiaran a esa familia y todo lo que les rodeaba. Manuela al contrario, más que simpatía, lo que sentía por Lola era admiración, ya que ésta parecía ser capaz de disfrutar de la vida y hacer siempre lo que le venía en gana.

Capítulo 2

Recuerda perfectamente el día que estaba sentada en el portal de su casa mirando a la calle. Era una mañana gris de invierno y llovía a cántaros. Manuela venía de comprar el pan, y se encontró con ella cuando entraba en el bloque. Mientras cerraba el paraguas Manuela se fijó en Lola, y por la cara que tenía adivinó que algo andaba mal.

– ¿Te pasa algo…? -preguntó Manuela. Lola le contestó con genio:

– ¡Pues no, estoy sentada en las escaleras y punto!.

Manuela sorprendida por la contestación se dio la media vuelta. Yéndose y bajando la voz como si hablara con ella misma, dijo:

– Bueno mujer, era por si querías contarlo…

Y es que Lola llevaba días asustada. Dos meses y medio sin bajarle la regla y ya no podía eludirlo más. Tenía que confirmar si era cierto lo que su cabeza se empeñaba en negar concienzudamente. No sabía a quien revelar su secreto y le atormentaba cada vez más el presentimiento.

Lola recuerda su desesperación y el instante en el que decidió confiar en Manuela por varios motivos: porque en su casa siempre hablaban de ella, porque le daba seguridad el saber que apenas salíaA de juerga, y porque fue la única que percibió que algo andaba mal; aparte de su madre, claro, que parecía tener el don de la clarividencia…

Capítulo 2 «Si las paredes hablaran»

…Tenían que ir a una farmacia a por un test de embarazo. Al principio las jóvenes amigas vivieron todo aquello como una aventura increíble e incierta. Manuela se sentía importante porque era un honor que Lola hubiera confiado en ella, y Lola se sentía acompañada en su inconciencia. Pero cuando el test dio positivo, las dos niñas se miraron asustadas a los ojos. Lo que hasta entonces había sido un juego para ambas, se convirtió en algo que marcaría sus vidas para siempre…

Cada vez que Lola recuerda esos momentos y mira a Marta, le entra la misma sensación de vértigo que entonces se le agarró a la barriga hace ya casi diecisiete años de eso…

Lola le propuso a Manuela dejar el encuentro para otro día. Sus preocupaciones no le dejaban espacio más que para intentar buscar la manera adecuada de tomar cartas en el asunto de los devaneos de su hija. Porque le han pillado desprevenida las primeras salidas de Marta, sus maquillajes y ese pulso constante y permanente que mantenía con ella.

Lola veía en la cara de Marta que estaba enamorada como ocurre pocas veces, como ella se enamoró sin escuchar avisos ni advertencias. Teme que cometa sus mismos errores y que acabe sufriendo de soledad, como la oscura maldición que a veces piensa que se cierne sobre ella y las mujeres de su familia.

Y como no sabe hablar con Marta de todo esto, va dejando preservativos por encima de los muebles a la vista de cualquiera…

 

Capítulo 3

Capítulo 1

Suscríbete a la web! 🙂

logotipo erasvikyngas

Capítulo 1, Si las paredes hablaran

capítulo 1, Si las paredes hablaran

Sentí dolor.
Y ví mi corazón tan roto
que me dio miedo.
Me cogí las tripas
e intenté hacer un nudo.
Pero se me rajaron las entrañas,
y entre lágrimas pude ver
como me estaba sangrando el alma.
Después de agonizar
sobrevivo mendigando un corazón.
Aunque esté roto.
Igual que yo.

Capítulo 1

Capítulo 1, Si las paredes hablaran

En verano.

Córdoba, allá por el año 2000…

1

Aquel día Manuela se levantó más temprano que de costumbre y al mirarse en el espejo comprobó que tenía mal aspecto. Un mal sueño no la había dejado descansar lo suficiente y le había revelado que Antonio y ella llevaban mucho tiempo sin tener relaciones sexuales; aunque en realidad de lo que acababa de darse cuenta, era de que Antonio y ella llevaban demasiado tiempo viviendo una relación pobre en todos los aspectos. Y eso la preocupó.

Esa pronta y desganada mañana de miércoles, Manuela comenzó a arreglarse para ir al trabajo. Resignadamente estuvo un rato delante del espejo del armario probándose algunos vestidos, pero se sentía fea e indecisa.

Por más esfuerzos que hacía, con la ropa no conseguía camuflar las ojeras.

Concluyó la tarea vistiendo por cuarta vez en la semana el pantalón negro que al menos le aseguraba comodidad.

Manuela era morena y llevaba el cabello largo, casi siempre recogido con un pasador de cuero que le regaló Lola en su treinta cumpleaños.

Se ganaba la vida dando clases como profesora en un instituto del barrio del Sector Sur y siempre le había encantado su trabajo. Le apasionaba el mundo adolescente, en el que se mezclaba la inocencia y la crueldad en un estado puro.

Si las paredes hablaran, capítulo 1

Pero Manuela estaba atravesando una época en la que hacía tiempo que se sentía débil, y su pasión se tornaba en miedo a no estar a la altura de las circunstancias.

Llegó al instituto y al entrar en clase, el calor humano, las risas tempranas y el olor a chicle de fresa, le revolvieron el estómago.

Uno de los alumnos mientras buscaba su silla, comentó en voz alta:

– Hoy la seño trae mala cara-. Y alguien con ironía preguntó:

– ¿Es que te ha dejado el novio, seño?-. Y otro entre risas dijo:

– Es que ayer no se la metieron…

Casi todo el mundo rió la ocurrencia y Manuela tuvo que tragar saliva para guardar la compostura y poner orden.

A veces ese grupo joven aparecía ante sus ojos con una frescura que le inyectaba fuerza. Pero hacía algún tiempo que veía en ellos pequeños monstruos crueles e ignorantes que tenían la habilidad de acertar en la llaga que más dolía.

Al finalizar la mañana tropezó en el pasillo con Jesús, que a pesar de ser uno de sus alumnos más alborotadores, se comportaba de forma muy distinta cuando estaba solo. Al pasar junto a ella le sonrió tímidamente.

Manuela en ese momento de su vida se sentía sola e incapaz de enfrentar los problemas. Tenía la autoestima por los suelos y ante cualquier situación se situaba en la impotencia. Alguna vez se había sorprendido buscando compañía entre el alumnado, y se daba cuenta que hacía mucho tiempo que se sentía sola y no daba la talla en su trabajo.

Cuando llegó a casa, llamó a Lola en un desesperado intento de encontrar una tabla salvavidas.

Capítulo 2

Capítulo 0

Deja tu comentario 😉

logotipo erasvikyngas

La suerte de tu día depende de cómo lo afrontes desde primera hora de la mañana 😉
Niña1

Si las paredes hablaran, 2007.

Puedes leer la novela capítulo a capítulo 🙂

__________________________________________ 

Cada vez que releo mi primera novela le veo nuevos «fallos» y me gusta. Me doy cuenta que he evolucionado como escritora, y además, es que le tengo un cariño especial.

Fue una tímida edición, pues hice 100 ejemplares en el 2007, los vendí, edité otros 100, los vendí también… En total 300 ejemplares vendidos. Libro autoeditado, auto promocionado y auto ilustrado, que me dio la fuerza para seguir adelante.

Si las paredes hablaran

Si las paredes hablaran

Personajes por orden alfabético

Almudena: Vecina del barrio.
Antonio: pareja/expareja de Manuela.
Carlos: profesor de historia del instituto.
“Fale”: marido de Almudena.
Felipe: enfermo esquizofrénico. Hijo de Ramón, el de la tasca.
Francisco: colega del “Negro”.
Jesús: alumno de Manuela.
Juana (Juani): vecina de Francisco.
Lola: amiga de Manuela. Hija de Rafi (Rafaela). Madre de Marta. Panadera.
Manuela: profesora de instituto. Pareja-expareja de Antonio. Amiga de Lola.
Marta: hija de Lola, alumna de Manuela. Nieta de Rafaela (Rafi).
Mercedes: tía Mercedes.
“Negro” (Manu): colega de Francisco.
Rafaela (Rafi): abuela de Marta. Madre de Lola.
Ramón: el hombre de la tasca.
Raquel: amante de Antonio.
Soledad (Sole): profesora del instituto. Compañera de Manuela.
Vicenta: vecina del barrio.

Si las paredes hablaran, en una palabra, entrañable 😉
logotipo Erasvikyngas

Capítulo 1

🙂 Deja tu comentario y suscríbete a la web!  🙂

La vida es
un camino
de espinas.

La vida es
un camino
de rosas.

Pero
qué vida
sería vida
sin ser
senda tortuosa;

y
si su ser
no fuera espina,
qué rosa
sería rosa.

Poesía Virgen