Ayer rescaté del fondo
unos trocitos de amor
que me quedaban.
Cogí un puñadito de miedo
y lo batí
con el resto de esperanza
que encontré olvidada.
Amargas
A los trocitos de amor
le añadí el miedo y la esperanza.
Busqué almendras
pero estaban amargas.
Me estrujé el orgullo
y la dignidad
y te hice un pastel
de cumpleaños.
Hoy me has devuelto el pastel
sin amor,
sin miedo,
sin esperanzas.
Me lo has devuelto
cubierto de almendras
que saben amargas.

Se ha acumulado el amor con el polvo
entre estas paredes
que son ahora tuyas y mías.
Huelo tu vida en cada rincón de esta casa
tan vacía…
Tu calor susurra mi cuerpo;
la llama me quema
y te estás yendo.


