Poema de amor y aceptación.
Comprendí
que podía ser el último día de muchas cosas.
Se te llevó la neblina
como si nunca hubieras sido importante.
Me quedé yo.
Con migo misma.
No me dio miedo la oscuridad,
porque yo era la noche.
Y me juré fidelidad para siempre.
Me senté tranquila a esperar el por venir.
Feliz de seguir respirando...
Este fue uno de los poemas que me inspiró la enfermedad con la que he tenido que convivir durante años, y que gobernó mi vida durante algunos años. Me hizo más fuerte y le agradezco todo lo aprendido con ella, la Esclerosis Múltiple.
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